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Grupo: BLIND GUARDIAN
Disco: At The Edge Of Time
Estilo: Power Sinfónico
Sello/Discográfica: Nuclear Blast
Puntuación HoM: 8.5 / 10
Crítica:
Otros cuatro años nos hicieron esperar, como ya viene siendo costumbre en ellos, para tener un nuevo disco de estos maestros en casa. Si bien hace cuatro años, cuando salió ese estridente “A Twist In The Myth”, estuvieron a punto de perder ese título de maestros, ahora vienen a demostrar que "los dioses no mueren, sólo descansan", con un disco que sólo se puede calificar como otro paso adelante más en su trayectoria. Así que se puede decir que entre el anterior realmente bueno (siempre a mi modo de ver, claro) y este pasaron ocho años. Y, salvo que seas, estimado lector, un fanático cegado como yo, no te puedes imaginar lo contentísimo que estoy de ver que uno de mis grupos predilectos vuelve por el buen camino, con canciones de calidad (que no forma) comparable a sus mejores clásicos. Me vais a disculpar que la crítica sea larga, pero haceos cargo... ¡ocho años! ¡Ocho!
Bien. Por si algún novato o despistado no los conoce, BLIND GUARDIAN se formó en Krefeld, Alemania, a mediados de los ochenta; fueron sacando discos a cada cual mejor, al principio tirando más al speed, después arrimándose a terrenos más sinfónicos, pero siempre con su sonido característico. En el año 2006 sacaron un disco bastante dudoso, pero poco después hicieron una canción para un videojuego que devolvió el optimismo a los fans que lo habían perdido. Esta canción se llamaba "Sacred" y, con el título alargado a "Sacred Worlds", es la que abre esta nueva obra maestra, o semimaestra. Velocidad, melodía, orquestación y un estribillo pegadizo. Aunque la versión del disco es un poco distinta a la del juego: aquí hay una intro y una outro orquestales añadidos, y pequeños elementos aquí y allá.
Desgraciada aunque esperablemente, no todo pueden ser elogios. Los años no pasan en balde, y la voz de Hansi Kürsch no llega a los agudos que alcanzaba antes; sin embargo, esta circunstancia les llevó a meter muchos más coros (o quizá no tuvo nada que ver una cosa con la otra, igual sólo coincidieron), y realmente, lo que no sean agudos exagerados lo sigue haciendo de maravilla. Hay por ahí un vídeo de estudio, "The Sacred Wheel Of Time Cannot Erase The Medieval Song Session Part 5", en el que sale cantando a capella y puedes flipar. Decíamos que ahora meten más coros y elementos sinfónicos; y la verdad, si me preguntaran si prefiero el BLIND GUARDIAN de los berridos espídicos o el de los arreglos sinfónicos, no sabría qué contestar. Coge de aquí, quita de allí, y la música sigue siendo impecable. Lo que no tiene tanta ventaja es el hecho de que Thomen Stauch ya no esté. Nunca pensé, con lo ignorante que soy en temas técnicos, que echaría de menos a un batería, pero ya van dos álbumes con Frederik Ehmke a las baquetas y desde luego no tiene la fuerza y el gusto por la caja que tenía su antecesor, quien parece que era la vena más speed y garrula del grupo. No es que Ehmke lo haga mal, pero su estilo a la hora de tocar es muy distinto, y se nota. No sé si oiríais la versión del "You Are The Voice" de John Farnham que sale en el single; es cierto que no todas las versiones que hicieron con Thomen tienen caña, pero en este caso concreto, al final del tema, las cajas piden a gritos golpes más fuertes. (Les va el sadomaso, jijiji.)
Vamos a lo que interesa, que son las canciones. Por primera vez en veinticinco años, hicieron un álbum cuyos temas no siguen un patrón. Lo habitual en sus anteriores discos es que todas las canciones suenen a ese disco y encajen sólo ahí, o como mucho, en los inmediatamente anterior y posterior; oyes una canción y por lo general identificas de qué disco es sin equivocarte mucho. Sin embargo, “At The Edge Of Time” es bastante ecléctico en ese sentido, y si bien tiene algunas canciones que tienen un sonido un poco más exclusivo, hay unas cuantas con elementos identificables de otros discos. Por ejemplo, "Tanelorn" tiene un aire al “Twist...”, y "Valkyries" encajaría perfectamente en dicho álbum, si me dijeran que les sobró en esas sesiones me lo creería; me hace pensar en "Carry The Blessed Home". Quizá sea la que menos me gusta, en comparación con el resto, claro, porque como canción no está mal del todo. "Road Of No Release" parece hecha para el “A night at the opera”, de hecho me recuerda un poco a un "And Then There Was Silence" en pequeñito, y otro poco a "Under The Ice", sobre todo el estribillo.
En general es un disco más bien lentiño. Canciones rápidas hay tres, y un par con partes rápidas y lentas; eso sí, las rápidas son rapidísimas. Supongo que ya todos conoceréis el single "A Voice In The Dark", con ese estribillo tan pegadizo; las otras dos son "Tanelorn", que salvo el estribillo es toda rápida, y "Ride Into Obsession", que es una locura, hacía un montón que no hacían una canción tan espídica, pena que no esté Thomen, porque entonces ya sería un bombazo. Es en esta donde Hansi suena pelín forzado en algunos momentos. Y llegados a este punto, debo confesar que, a pesar de que discutí con otra persona que decía que se parece a la época “Imaginations...”, tras escucharla con más detenimiento es cierto que tiene bastantes partes que suenan a ese disco totalmente, y eso sí que no me lo esperaba. Es curioso, la primera vez este tema no me convenció, luego empezó a hacerme más gracia y fue cuando le empecé a encontrar los parecidos. En realidad me sucedió con varios; el primer día hasta se me hizo un poco aburrido, el disco. Ahora canturreo todos los estribillos.
Obviamente no podía faltar la canción medieval, marca de la casa desde 1990. La nueva se llama "Curse My Name" y es grandiosa, una de mis favoritas del disco; si bien compositivamente es comparable a sus homólogas anteriores, en esta ocasión hay muchos más elementos, desde flautitas hasta violines, todos ellos reales. Hasta contrataron un grupo de claqué para grabarlo y meterlo por ahí por el medio, de hecho se reconoce con facilidad si lo buscas. La canción en sí es preciosa, con un toque céltico irlandés, bella melodía y una parte en el centro en la que se van sumando instrumentos y voces poco a poco, una por una; añádele a eso todos esos instrumentos folkis y cositas y obtendrás la maravilla que tenemos. Magnífica. Y más impresionante si cabe es la última, "Wheel Of Time"; podría hacer una crítica de ella sola. También está orquestada, pero hay una diferencia: esta vez la orquesta es real, es la filarmónica de Praga, ahí donde la ves. Se trata de un tema demasiado complejo para comentarlo en dos frases, pero sí puedo decir que presenta influencias orientales, y queeee bueno, que es tremenda en general, siento repetirme y dar una descripción tan vaga pero es que me supera, la rueda del tiempo esta. Junto con "Sacred Worlds" y "Curse My Name", la crema del disco.
Resumiendo: “At The Edge Of Time” reúne elementos de sus tres o cuatro discos anteriores, y si bien en general posee un ritmo más lento y abundan los medios tiempos, también suena muy épico. Y las orquestaciones e instrumentos exóticos le ponen la guinda que faltaba. No puedo evitar pensar que no hay como tener dinero, pero mientras se utilice bien, bienvenido sea.
TRACKLIST
01. Sacred Worlds 02. Tanelorn 03. Road Of No Release 04. Ride Into Obsession 05. Curse My Name 06. Valkyries 07. Control The Divene 08. War Of The Thrones (Piano) 09. A Voice In The Dark 10. Wheel Of Time FORMACION
Hansi Kürsch: Voz André Olbrich: Guitarra Marcus Siepen: Guitarra Frederik Ehmke: Percusión